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NANOTECNOLOGíA EN MéXICO

 BLOG >>  2018/03/12 >>  Guillermo Flores



En México siempre se ha especulado sobre el crecimiento que tiene la economía del mismo versus la economía de otros como EEUU, Brasil, Argentina, Panamá etc. En todos éstos estudios se generalizan ciertos ítems como lo son el ingreso per cápita, los niveles de educación, entre otros. Sin embargo, pocas veces se hacen estudios del potencial que tiene México con respecto del resto de las naciones con las que se compara. Uno de los campos actuales en la ciencia que se trata como tabú, dada la inherente dificultad de sus estudios y desarrollo, en todas las industrias en la que la misma podría revolucionar procesos y productos, es la nanotecnología. La nanotecnología es el estudio de la materia, tanto física como química, en escala de 1 nanómetro a 100 nanómetros. Ésta se encarga de manipular los niveles más esenciales de la materia para formar nuevos compuestos, nuevos arreglos, nuevas partículas etc. Analizando los dos párrafos anteriores se puede notar una misma tónica, dos entidades (tratando la nanotecnología como entidad) que muestran mucho potencial, pero en los cuales hay poca inversión y estudios que aseguren la explotación del mismo. La pregunta que yo quiero plantear es; suponiendo que en México se explote el potencial de la nanotecnología y que empresas privadas empiecen a verla como una ruta de crecimiento económico, ¿Podrá México encontrar en la nanotecnología, un soporte financiero que le ayude a sobresalir entre las naciones ya mencionadas? Para darse una idea, se pueden estudiar ciertos campos en los que la nanotecnología tiene mayor impacto a nivel mundial, por ejemplo, en la medicina. En el 2010, Ralph C. Merkle escribió un ensayo titulado “Nanotechnology and medicine” sobre el uso de la nanotecnología en la medicina. Entre los temas principales se encontraba cómo utilizar la nanotecnología para matar células cancerígenas; ahora, se puede usar un poco de imaginación para calcular el alcance aislado de esta aplicación. Suponiendo que México logre alcanzar un nivel de maestría en la materia de tratar exitosamente el cáncer, con mínimo o ningún efecto secundario, dicha maestría lo elevaría a estar en niveles de investigación y codearse con potencias mundiales como Alemania o Francia. Otro de los campos donde la nanotecnología tiene un gran potencial, es en la investigación y desarrollo de nuevos materiales con mejores propiedades eléctricas, térmicas, mecánicas y demás. La ingeniería (básicamente) se encarga de estudiar fenómenos físicos y químicos, luego diseña procesos para explotar económicamente estos procesos. Ahora supongamos que, en México, las universidades y compañías de tecnología-mecánica aporten grandes sumas de dinero en la investigación y desarrollo de nuevos materiales que mejoren procesos de manufactura a niveles industriales o que desarrollen un nuevo material más duro que la fibra de carbono, pero con una curva esfuerzo-deformación más prolongada (material más dúctil), todo esto le daría a México un lugar privilegiado entre potencias, destacándola entre las ya mencionadas anteriormente. Toda esta información puede ser poco aterrizada, con pocas cifras que demuestren una predicción económica certera, pero en los niveles actuales no es necesario hacer dichos estudios. Actualmente, México necesita de compañías que realicen estudios y contribuyan a que más y más empresas multinacionales usen la nanotecnología mexicana como base de sus procesos. Una vez que éstas compañías logren grandes innovaciones, otras compañías se podrían interesar en el talento mexicano y crear un efecto domino, donde la meta sería mejorar la educación, mejorar la economía y, como consecuencia de la aplicación de la nanotecnología, mejorar en todos los campos donde “normalmente” se centran los estudios que comparan las naciones. Guillermo Flores, 20/02/2018

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